lunes, 3 de octubre de 2016

La nueva secretaria del doctor

Soy un Medico con muchos años de experiencia y siempre y en toda circunstancia fui muy golfo y un mujeriego. Recuerdo que siendo joven estaba establecido en una urbe muy pequeña y estaba por casarme con una chica de las familias de linaje de ese pueblo, una boda por la iglesia muy ceremonial y por supuesto con la seriedad que requieren este tipo de acontecimientos para esas familias.

En ese pueblo yo era el único medico y trataba desde una simple fiebre por gripe hasta cosas muy difíciles en una casa lejana. Asistía con auténtica vocación a todos y cada uno de los habitantes, de esta forma fue trascurriendo el tiempo, y mi vida de proseguía.

Ya casado, mi vida sexual y marital al cabo de cierto tiempo era rutinaria y necesitaba ese algo más que necesita un hombre para sentirse vivo, entonces me iba de putas habitualmente y estaba con todo tipo de mujeres, hasta el momento en que vino de secretaria una joven de 19 años del pueblo a trabajar conmigo, una chica vivaz de una figura relevante, senos sobresalientes, culo redondo y perfectamente puesto, boca sensual, ojos negros...

Al principio en la consulta todo transcurrió con normalidad con ella en el consultorio el normal, hacíamos ciertas intervenciones menores donde hay que preparar el gabinete. Ella me acompañaba en alguna visita a algún paciente que estaba impedido para llegar hasta el consultorio. El verla todos y cada uno de los días sumado a mi situación sexual, me llevó a verla con apetencia sexual y a tirarme algún lance sutil que caían en saco roto puesto que ella no parecía estar interesada en mi lo más mínimo. Alguna mano se me escapaba disimuladamente mientras trabajábamos codo con codo, pero ella no parecía responder.

Llega una mañana un llamado por un parto de emergencia en un pueblo a unos veinte KM en la mitad del campo, llamé a la enfermera y le dije que la pasaba a buscar con mi 4x4 por la casa, que había una emergencia de un parto.

Llegue, era verano y ella estaba ligera de ropa, se puso la bata y salimos. El parto me dio mucho trabajo y aunque nos agotó muchísimo, fue todo un éxito. La familia nos ofreció en forma de agasajo una pequeña picada casera, acompañada de un vino de barril, lo admitimos y todos brindamos. Después de unas copas y cuando ya íbamos un poco mareados emprendimos el regreso, veníamos por camino rural y al llegar a un pequeño montecito de Eucaliptos ella me dijo que si podía detenerme que no se encontraba muy bien. Le dije que por supuesto y me dijo que si tenía un poco de agua, yo siempre llevo una botella y a medida que bebía le iba cambiando la cara y parecía encontrarse mejor.

De repente y sin esperármelo noté cómo ponía su mano en mi polla por encima del pantalón mientras sonreía levemente. Ni me lo pensé, metí mis manos por debajo de su falda y empecé a tocarle el coño mientras le sacaba una teta de la bata y se la chupaba. Con mis dedos, por la parte interior a su tanguita recline el asiento que por ser doble cabina se transformaba en tipo diván, ella estaba ya totalmente entregada y mientras ya nos besábamos la desvestí. La penetré violentamente lo que le generó en ella un gozo efusivo y también intenso, le chupe todo, se apreciaba que no era su primera vez por como se movía.

No sé por qué pero ni le pregunté y sin mediar palabra me corrí dentro de ella, pero no dijo nada y me dio la sensación de que era lo que estaba esperando. Nos pusimos las ropas, recorrimos todo el recorrido sin decir palabra y deje a mi secretaria en casa. Ese día suspendí todos y cada uno de los turnos y os aseguro que aunque he ido muchas veces a prostíbulos, jamás ninguna de esas zorras xxx me han dado tanto en un solo polvo y eso que he llegado a pagar mucho dinero por un solo servicio.

Al otro día, creí que Julieta no venía pero cual no fue mi sorpresa cuando al llegar al consultorio estaba allá, como todos y cada uno de los días. Hubo mucho trabajo porque se juntaron las 2 jornadas. Cuando acabamos entro para despedirse, la apoye contra la pared para besarla y me paro, afirmó, espera, salió a poner llave de la entrada y vino, la empecé a besar y a desnudar, despacio, le recorrí con mi lengua y labios sus tetas y sus intimidades. La puse sobre la camilla y primero le chupe su coño muy apasionadamente, lo que le hizo producir aullidos de gozo, entonces la acomode bien y con las piernas abiertas la penetre, y parado, sujetando sus senos, empecé una follada a fondo, golpeando mi pelvis contra ella. Volví a correrme dentro y ella se retorcía y gemía de placer, acabamos, nos lavamos, y no marchamos.

Esto se hizo rutinario, la cosa fue en incremento y le enseñe a mamar una polla poco a poco, se generó una relación íntima y pasamos al sexo anal. Al principio le ponía un poco de anestesia para que no le doliera, pero cuando mi polla se acomodaba le metía unas folladas monstruosas. Esto duro unos meses, hasta el momento en que en una de esas sesiones sexuales nos pilló mi esposa, con lo que se termino mi matrimonio y en pueblo pequeño quedo como una puta en boca de todas y cada una de las mujeres. Entonces se fue de pueblo. No se donde, a la pobre Julieta no la volvía ver, mas proseguí en lo mió y alguna mujer otra hubo.